El problema del subempleo profesional en Perú

El problema del subempleo profesional en Perú: por qué tantos egresados no ejercen su carrera

En Lima Metropolitana, durante el primer trimestre de 2026, alrededor de 621.500 personas con educación superior estaban subempleadas, de las cuales 328.300 tenían formación universitaria, según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática recogidos por La República. Si se compara con 2019, cuando 138.600 universitarios estaban en subempleo por ingresos, el incremento supera el 130%. Tener un título universitario en el Perú de 2026 ya no garantiza trabajar en lo estudiado ni ganar suficiente para cubrir los gastos básicos.

La paradoja que pocos anticipan

El mercado laboral peruano tiene una contradicción que desafía la intuición: la tasa de desempleo entre universitarios llegó al 7% en 2025, mayor que el 4% registrado entre personas con solo educación primaria, según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional del INEI citada por Infobae Perú. Eso no significa que la universidad sea una mala inversión en términos de ingresos —los egresados universitarios perciben un promedio de S/ 3.176,7 mensuales, frente a S/ 916,5 de quienes solo terminaron primaria— sino que el mercado formal no puede absorber el volumen de egresados que el sistema educativo produce en ciertas carreras.

El resultado es que una parte significativa de quienes sí tienen empleo lo tiene en condiciones que no corresponden a su nivel de formación: trabajan jornadas completas, ganan menos de lo que necesitan o ejercen ocupaciones que no requieren el título que obtuvieron. Eso es subempleo profesional, y es estructuralmente distinto al desempleo.

Por qué ocurre: las causas verificadas

Desarticulación entre oferta educativa y demanda laboral

Alexandra Ames, directora ejecutiva del PRONABEC, lo señaló con precisión: existe un desencuentro entre la matrícula en educación superior y la demanda de trabajadores. Esto no está alineado con lo que las empresas o las estrategias de desarrollo productivo nacional necesitan. Dicho de forma más directa: el sistema universitario peruano produce cada año más abogados, psicólogos y comunicadores de los que el mercado puede absorber en empleos que requieran esa formación.

El ratio de competencia por carrera documenta esa brecha con claridad: en Derecho hay aproximadamente 71 egresados por cada vacante disponible. En Psicología, entre 70 y 58, según análisis de la Cámara de Comercio de Lima. En contraste, ingeniería de sistemas, logística y perfiles técnicos especializados tienen déficit de egresados calificados.

Formación sin competencias aplicables

Jaime Tamashiro, director general de Cibertec, señala que el problema del subempleo surge cuando el egresado no tiene las competencias que el mercado demanda. La formación universitaria no puede limitarse a conocimientos técnicos: las habilidades blandas y digitales son hoy tan necesarias como el dominio de la especialidad. Un abogado que no sabe manejar herramientas de análisis de datos, un contador que no domina software de gestión o un comunicador que no entiende marketing digital llegan al mercado con una formación incompleta respecto a lo que los empleadores buscan.

El peso de la informalidad como destino alternativo

El 71% de los trabajadores peruanos opera en la informalidad, según el INEI. Eso significa que una fracción importante de egresados universitarios que no accede al empleo formal en su campo termina en el sector informal, donde su formación no se utiliza ni se remunera de acuerdo a lo que debería. Un abogado que lleva la contabilidad de bodegas en su barrio o un ingeniero que trabaja como taxista no aparece en las estadísticas de desempleo pero tampoco está ejerciendo su carrera.

La elección desinformada como punto de partida

Gustavo Yamada, economista e investigador, documentó que el 60% de los egresados universitarios cambiaría de carrera si pudiera volver a elegir, principalmente porque al insertarse en el mercado laboral descubrieron que no contaron con datos de calidad y empleabilidad necesarios para tomar una buena decisión. La desinformación al momento de elegir carrera es el origen más frecuente del subempleo posterior: cinco años de formación en una carrera saturada es una inversión que el mercado no recompensa.

Las carreras con mayor incidencia de subempleo

CarreraEgresados anuales estimadosRatio de competencia por vacanteRiesgo de subempleo
DerechoAlto~71 egresados por vacanteMuy alto
PsicologíaAlto~70 egresados por vacanteMuy alto
ComunicacionesAltoAltoAlto
EducaciónMuy altoSector público limitadoAlto
Administración generalistaMuy altoModerado si hay especializaciónMedio
Ingeniería de SistemasModeradoDemanda supera ofertaBajo
Ciencias de la Salud especializadasModeradoDemanda sostenidaBajo

Fuente: Cámara de Comercio de Lima, EDO 2026 del MTPE, datos del INEI

Qué puede hacer un egresado que ya está en esta situación

Especialización dentro de la carrera

Un abogado generalista en un mercado saturado compite contra miles. Un abogado especializado en tributación para startups, en derecho laboral para empresas de tecnología o en comercio exterior tiene un perfil más difícil de encontrar y por lo tanto mejor remunerado. La especialización no requiere necesariamente un posgrado formal: puede construirse con cursos específicos, certificaciones reconocidas por el sector y experiencia dirigida.

Incorporar habilidades digitales verificables

El 43,1% de la PEA peruana está subempleada, pero ese porcentaje no es homogéneo entre perfiles digitales y no digitales. Perú lidera el uso de inteligencia artificial en el trabajo en América Latina —seis de cada diez trabajadores ya la utilizan, según Bumeran— y los egresados que combinan su formación de base con competencias digitales verificables tienen acceso a un segmento del mercado que los generalistas sin esas habilidades no pueden alcanzar.

Reconvertirse hacia sectores con déficit

Un egresado de Comunicaciones con conocimientos en marketing digital, analítica de datos o UX writing está cubriendo una necesidad real del mercado que su título base no nombraba pero que su formación puede sostener. Esa reconversión no implica abandonar la carrera estudiada sino orientarla hacia donde hay demanda insatisfecha.

El portal Ponte en Carrera del Ministerio de Educación ofrece información actualizada sobre oferta de estudios y demanda de empleo a nivel nacional, incluyendo datos sobre qué paga el mercado por carrera y qué instituciones tienen mejores resultados de inserción. Es el punto de partida más concreto para quien quiere tomar una decisión informada, ya sea antes de elegir carrera o después de egresar con un perfil que el mercado no está demandando en las condiciones esperadas.

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